viernes, 30 de marzo de 2012

Reflexiones tras la huelga

Seguro que conocéis, aunque sea de haberlo oído mencionar en los Simpsons, las representaciones de batallas históricas. Básicamente un número más o menos grande de gente va a algún sitio donde haya ocurrido alguna batalla y, disfrazados como los soldados de la época, simulan que se matan unos a otros siguiendo las tácticas utilizadas en el conflicto en cuestión. El caso es que estos encuentros, ademas de su atractivo histórico y como hobby, tienen mucho de sentimentalismo nacionalista. Nostalgia de cuando nuestros compatriotas se dejaban heroicamente la piel en grandes gestas y demas parafernalia.

Pues algo así es a lo que me ha parecido a mí la huelga de hoy (huelga general en España del 29 de Marzo) aunque cambiando el espíritu patriótico por el sentimiento de revolución. Ahorrémonos los tópicos: no tengo especial animadversión por los sindicatos ni, muchísimo menos, simpatía por el Gobierno o su atroz reforma laboral; me parece simplista, como poco, el argumento de que lo último que hay que hacer en tiempos de crisis es dejar de trabajar; y peor opinión tengo de la cantinela de trabajar por el bien de la nación.

Parece claro, al menos a mi me lo parece, que el Sistema actual se ha vuelto insostenible. En realidad siempre lo ha sido --¿un sistema basado en el crecimiento exponencial indefinido? ¡Ridículo!-- pero ahora parece más claro que nunca. Así que lo que necesitamos es una revolución, un cambio radical. No hablo de violencia, que ojala no sea necesaria, me refiero a que todos tenemos que cambiar nuestra forma de concebir la sociedad y nuestro papel en la misma. Pues había muchísimo más de eso en el 15 que en el 29M.

Las huelgas fueron una herramienta anti-sistema fundamental a las que debemos muchos progresos. Actualmente, al menos tal y como se plantean, han sido totalmente asimiladas por el propio Sistema. ¿Realmente esperamos que nuestros «agentes sociales» vayan a defender ante el Gobierno un cambio de raíz? No olvidemos que tanto los partidos que ostentan el Gobierno como esos «agentes sociales» son hijos agradecidos del mismo Sistema que ahora les pedimos cambiar. Y sin esa reforma de base, ¿qué alternativa efectiva podemos plantear a esta u otra reforma laboral?

Y lo que es más importante, ¿nos hemos planteado nosotros cual es ese cambio y cual tiene que ser nuestro papel en él? Cuando lo hagamos y lleguemos a alguna conclusión interesante y a algunos consensos con suficiente masa crítica, entonces tal vez podamos retomar el 15M y comenzar autenticas movilizaciones por el cambio. Hasta entonces, lo que hagamos no dejaran de ser ficciones de revolución creadas para nosotros por el mismo Sistema que se pretende cambiar.

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